Fue en 1989 y nunca se ha sabido con exactitud la cantidad de animales que perecieron. Veinte años después cientos de animales aún continúan resintiendo los efectos de la contaminación de la bahÃa, además del impacto sobre los pescadores y negocios que dependÃan económicamente de los recursos de la zona. ExxonMobil en 1991 se declaró culpable de infringir varias leyes ambientales y fue condenada a pagar cinco mil millones de dólares, aunque ha utilizado sus recursos económicos y poder para evitar cualquier futura responsabilidad en el caso. ExxonMobil financió un estudio que indica que la zona se estaba recuperando y ha gastado millones de dólares en campañas publicitarias para hacer creer al público que es una empresa comprometida con los temas sociales y ambientales, aunque la realidad parece ser otra, ya que diversas investigaciones han demostrado que el problema en Alaska se mantiene y que el petróleo que todavÃa queda en la zona ha provocado otros problemas que están afectando a la fauna: peces, nutrias y patos. Después de años de litigios, ExxonMobil, a través de la corte de apelaciones, logró reducir la multa a la mitad, 2.500 millones. No obstante, la Corte Suprema de EEUU dictaminó en junio de 2008 que dicha cantidad era "excesiva" y la redujo a 507 millones, el 10% del monto inicial.
Asimismo, la combustión de gases en el Delta del NÃger ha sido uno de los mayores contribuyentes al cambio climático a nivel mundial durante décadas. A pesar de que las cifras varÃan dependiendo de fuentes industriales y la investigación del Banco Mundial, podrÃa decirse que la quema de gas en el Delta del NÃger envÃa cada año a la atmósfera entre 53 y 60 millones de toneladas de dióxido de carbono. Esto equivale a las emisiones anuales de nueve a diez millones de vehÃculos en Estados Unidos.
Actualmente desde diferentes organizaciones internacionales se trabaja para que Shell asuma sus impactos y reparen a los afectados. El Gobierno nigeriano ingresa miles de millones de dólares por los depósitos de petróleo, mientras la inmensa mayorÃa de la población de las zonas productoras de petróleo vive en la pobreza.
Union Carbide se negó a suministrar información sobre la naturaleza del envenenamiento. De haberlo hecho, los médicos hubieran tenido la posibilidad de dar un tratamiento adecuado a las personas intoxicadas. Ni Union Carbide ni Dow Chemical, su actual propietaria, a dÃa de hoy, han ofrecido información a los supervivientes y a las agencias médicas indias sobre la composición exacta del gas liberado y sobre sus efectos para la salud humana.
El desastre que comenzó la noche del 2 de diciembre de 1984 no ha finalizado, ya que Union Carbide abandonó la fábrica dejando atrás miles de toneladas de sustancias peligrosas y un suministro de agua contaminada que, todavÃa hoy, sigue causando daños al pueblo de Bhopal.
Union Carbide se mostró reacia a asumir la responsabilidad por las muertes ocasionadas y pagó al gobierno de India una indemnización inadecuada. TodavÃa, 25 años más tarde, en torno a 540.000 de las personas expuestas a los gases pueden tener sustancias tóxicas en su flujo sanguÃneo; los hijos de los afectados se enfrentan a las secuelas del gas; y los más de 150.000 enfermos crónicos que sobrevivieron a la catástrofe siguen necesitando tratamiento médico.
Aunque han pasado ya 25 años desde la tragedia todavÃa no se ha dictado condena, ni se han pagado indemnizaciones. Pero lo que es peor, ni siquiera se han limpiado las aguas subterráneas de la zona.