Como consecuencia de un escándalo financiero, la corporación agrÃcola italiana Parmalat se arruinó, dejando un déficit de 22 mil millones de Francos Suizos (equivalente a más de 23,5 mil millones de dólares) y casi 135.000 inversores perdieron su dinero.
Era el año 2003 cuando Parmalat se vio obligada a suspender pagos tras el fraude contable que llevó a la empresa a la quiebra ahogada por sus deudas. El caso puso en tela de juicio la credibilidad de los administradores, auditores, analistas de riesgo, supervisores, reguladores, analistas de inversión, y el gobierno corporativo.
El desplome comenzó tras la investigación que sus auditores llevaron a cabo sobre beneficios de 135 millones de dólares procedentes de productos financieros derivados. Bank of America, al negar la autenticidad de un documento que garantizaba la existencia de 3.950 millones de euros en una cuenta de una compañÃa ubicada en un paraÃso fiscal, dio la pista de lo que estaba ocurriendo. El director ejecutivo y fundador de la empresa, Calisto Tanzi, dimitió al encontrarse evidencias de registros contables falsos.
Los investigadores italianos del caso afirmaron que la empresa habÃa utilizado docenas de empresas constituidas en paraÃsos fiscales (off-shore) para registrar activos no existentes y que Parmalat podÃa haber estado falsificando, desde hacÃa 15 años, sus libros contables.
Las autoridades italianas evitaron la desaparición de la compañÃa con una estricta tutela y el nombramiento de un nuevo gestor, que ha logrado que Parmalat salga adelante. Su entonces presidente, Calisto Tanzi, permanece bajo arresto domiciliario por estafa y bancarrota fraudulenta.
Enron era una empresa de energÃa con su sede en Houston, Texas y empleaba a casi 21,000 trabajadores hasta mediados de 2001, antes de su bancarrota. Con el uso de varias técnicas de contabilidad fraudulentas- apoyada por su compañÃa de auditoria- la entonces prestigiosa Arthur Andersen-, permitieron a esta empresa ser considerada como la séptima mayor empresa de los Estados Unidos.
Asimismo, se esperaba que siguiera siendo una empresa dominante en sus áreas de negocio. A pesar de lo cual se convirtió en el mayor fraude empresarial de la historia y en el prototipo de fraude empresarial planificado.
La empresa desarrollaba sus operaciones de manera no transparente, siendo la propia empresa la única que conocÃa los precios en los que se tasaban las operaciones realizadas. Con el tiempo  desarrolló, de manera notable, una compleja variedad de contratos y estrategias de ingenierÃa contable, hasta el punto de tener que emplear a toda una serie de expertos en matemáticas, fÃsica y economÃa para ayudar en la gestión de un riesgo que habÃa llegado a ser significativamente complejo.
Tras su caÃda, la compañÃa se enfrentó a docenas de pleitos por un conjunto de fondos de pensiones. Además algunos de sus directivos se enfrentaron a otros tantos pleitos; algunos de los cuales hoy en dÃa siguen en marcha.